El respeto profundo por la otra persona, en cuerpo y alma, es la base de todo amor auténtico. La castidad en el noviazgo no es una negación del amor, sino su protección y su custodia. Nos enseña a amar a la persona por lo que es, y no por lo que nos hace sentir.
Este respeto mutuo florece en el matrimonio en una entrega total y fecunda. Un amor que ha sabido esperar es un amor que sabe valorar.
Celebra ese amor puro y respetuoso con un anillo de compromiso que esté a la altura de su dignidad y belleza.